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No compres el odio

06-04-2020 - Staff Pixelatl

No compres el odio

| Bitácora | Comunidad |


Como Pixelatl deliberadamente hemos tratado de mantenernos al margen de las disputas políticas, en parte por respeto a miembros de nuestra comunidad que tienen diversas perspectivas y adherencias políticas, pero también buscando, al menos, no abonar a la polarización social que los últimos años se ha promovido como una estrategia electoral (y de gobierno) provocando la confrontación ya no solo entre las elites políticas, sino hacia adentro de las comunidades y las familias.

Eso sí: en múltiples espacios y oportunidades (tal como puede verse en nuestros manifiestos anuales y a lo largo de esta misma bitácora) no hemos dejado de explicar y promover aquello en lo que creemos: que es mucho más lo que nos hermana y que necesitamos un sentido común que nos permita reconocernos iguales en nuestras diferencias y capaces de colaborar y caminar juntos frente al mundo que tantos retos presenta.

Sabemos que entender esto no sólo ayudará a reconciliarnos como sociedad, sino que es la base sobre la cual se puede plantear un mayor desarrollo económico que además sea más compartido, equitativo y horizontal, tanto para nuestras sociedades como para nuestras industrias.


La estrategia del resentimiento

No obstante lo dicho anteriormente, no dejamos de ver con preocupación cómo la creciente confrontación promovida desde las elites políticas está sumando a nuestras muchas y dolorosas brechas sociales una nueva fractura donde no la había, un nuevo abismo de odio ideológico donde antes sólo había diferencias de visión o perspectiva, y que está terminando con la posibilidad de la convivencialidad básica y de una posible rehabilitación comunitaria.

Sabemos que la tendencia a provocar encono para afianzar una base electoral no es sólo un fenómeno de México, sino que parece ser una seña de nuestros tiempos. En Estados Unidos, como en Francia, Reino Unido, Chile, Ecuador y tantos otros países, los intentos de atizar resentimientos hacia dentro de las sociedades parece dar réditos a una clase política que no tiene recato alguno para manipular datos o mentir abiertamente, con el único fin de azuzar el enojo social, sea éste xenófobo o racial o de clase o generacional o todos los anteriores juntos.

Es una macabra adaptación de cierta vieja táctica de grupos “revolucionarios” que buscaban “acentuar las contradicciones sociales” para provocar la “lucha de clases”, es decir, la confrontación social, (la guerra civil en los viejos manuales), para luego instaurar un sistema más igualitario.

Desgraciadamente esa estrategia de odio, que destruye lazos y afectos comunitarios, parece resultar tan exitosa a los políticos, que continúan utilizándola a pesar de la gravedad de la pandemia que ahora estamos viviendo, que además de la emergencia sanitaria (y el miedo que provoca) está causando un daño económico como nunca lo había visto el mundo, y que afecta primero y de manera más pronunciada a aquellos cuya condición económica es más desfavorecida.

Obviamente no somos economistas ni epidemiólogos ni pretendemos meternos en esos terrenos para decir si lo que se está haciendo está bien o mal. Cada uno tendrá su opinión, y sólo el tiempo irá mostrando la verdad. En cambio, nos sentimos especialmente obligados a rechazar de manera clara y abierta ese odio que se promueve en los razonamientos y justificaciones, en las explicaciones y sus críticas, y que se evidencia como estrategia frente a todo cuestionamiento para radicalizar (y así conservar) la base electoral, porque el costo de dicha estrategia es la destrucción del tejido social.


Es tiempo de unidad

En Pixelatl creemos que sólo podremos salir adelante juntos.

Todos perdemos si a la táctica del odio se reacciona con más odio. La única manera eficaz de enfrentarla es con una nueva actitud de humildad y comprensión al otro, y de cooperación y generosidad, no con nuestros amigos donde ya hay ayuda mutua, sino para con los que piensan y son distintos.

La fractura social que se está promoviendo en las élites políticas, sumada a los retos que esta inédita situación de la pandemia nos ha traído a todos los países del mundo, terminará por cancelar la posibilidad de futuro para millones de mexicanos sin importar su postura política. Por eso, si estás por una sociedad más igualitaria y un desarrollo económico más compartido, te invitamos a no caer en ese juego sucio, empezando por no usar esos lenguajes diseñados para polarizar.

Pero también a no esperar del gobierno soluciones que quizá nunca van a llegar: hay que ponernos a trabajar más, ser mejores cada vez porque, si la meta es la industria internacional, la competencia es también mundial.

Sobre todo, entender que más allá de nuestras posibles diferencias ideológicas o políticas, todos somos hijos de la #MismaTierra.



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