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Compartimos corazón

05-04-2018 - Staff Pixelatl

Compartimos corazón

Bitácora | Filosofía


En estos tiempos de saña electoral, donde los prejuicios y los resentimientos sociales empiezan a exacerbarse -quizá porque a alguna de las estrategias políticas conviene la polarización social-, conviene recordar que, más allá de las diferencias, y las distancias, sólo unidos prevalecemos.

A las discriminaciones de clase se suma las de edad. Antes, el llegar a viejo era ser sabio: el consejo necesario de aquel que ya había vivido y algo tenía que enseñarnos, la capacidad de matizar, de tranquilizar, de relativizar por la perspectiva que sólo el tiempo puede. Todos tenían su lugar.

Hoy está todo desequilibrado, y como si ser viejo fuera malo, el rechazo a los viejos es algo cotidiano que, aunque escapa de los discursos electorales, se manifiesta en el trato cotidiano agresivo, discriminatorio. Como si en ellos los más jóvenes encontraran la vía para descargar la frustración por sus propios fracasos, por las discriminaciones que a su vez sufren.

Y la brecha de edad, esa distancia generacional (hoy aderezada por el resentimiento) es otro de los abismos que debemos superar.

En efecto: no sólo compartimos la condición de humanos: coexistimos en un mismo espacio. Sobre todo: nos necesitamos. “unos a otros nos sustentamos”.

Si somos capaces de reconocerlo, de reconocernos en el otro -diferente, viejo, cansado-, aunque distantes, aunque distintos, aunque lastimados, juntos podremos salvarnos.

“A pesar de las diferencias compartimos corazón”. Por eso, en estos tiempos de inquina azuzada, busquemos la concordia, la armonía posible entre nosotros, los puntos en común, eso que nos une.


Nota: Esta es una reflexión derivada del Manifiesto 2018. Revísalo aquí



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