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Descifrando Pixelatl

04-04-2016 - Jordi Iñesta | @inesta23

Descifrando Pixelatl

Bitácora | Filosofía

(Primer artículo de cuatro).


Aunque muchos nos conocen principalmente por el Festival, Pixelatl es un proyecto que persigue un objetivo más ambicioso: convertir la industria multimedia mexicana en una palanca de desarrollo económico y cultural para nuestro país. Para lograrlo, desde el principio concebimos nuestra organización como un articulador de la comunidad creativa y un constructor de vínculos con el mercado mundial.

Hemos trabajado simultáneamente en varias estrategias, como el Festival e Ideatoon (que son las más conocidas, pero no las únicas). Cada una de ellas tiene sus propios objetivos específicos que son complementarios entre sí, y que en conjunto buscan desarrollar algunos de los aspectos que toda industria creativa nacional necesita.

No inventamos el hilo negro. Durante cinco años hemos estudiado las industrias de otros países, así como sus respectivas historias y características culturales; a partir de ahí es como hemos ido desarrollando este proyecto. Tampoco nos consideramos los únicos que andamos en esto. Al contrario: reconocemos que hay muchos otros esfuerzos en diversas partes del país, algunos que surgieron antes de que Pixelatl iniciara y algunos otros más recientes. Somos muchos los que vamos aportando al desarrollo de nuestra industria.

Del lado de los festivales podemos mencionar, por ejemplo, a Animasivo, que después de algunos esfuerzos previos fue el primer evento enfocado únicamente a la animación que logró consolidarse, esto gracias al apoyo inicial del Festival de México y a la pasión de Lucía Cavalcini, su directora. O también al Cut out Fest, el festival internacional de cine de animación de Querétaro, que con su concurso de cortometrajes, sus exhibiciones y sus conferencias, ha ganado un lugar entre los festivales de cine de todo el mundo. En videojuegos vale la pena mencionar a Devhr, el primer evento serio enfocado a desarrolladores. Del lado de los cómics, entre muchos eventos, podemos destacar a la Mole Comic-Con con sus 20 años de historia y su gran convocatoria dos veces al año, o a Festo Cómic y sus esfuerzos para promover a los creadores mexicanos como lo que son: escritores y artistas gráficos, además de promover también a la industria.

Del lado de los animadores, celebramos el reconocimiento internacional que se ha otorgado a grandes artistas mexicanos desde hace más de dos décadas: desde Carlos Carrera, Antonio Urrutia, René Castillo, Karla Castañeda, Juan José Medina, Esteban Azuela, Rita Basulto, Luis Téllez... hasta más recientemente Pablo Ángeles y los hermanos Ambriz, por mencionar sólo algunos de los destacados. Y por supuesto a Rigo Mora, el gran precursor y maestro de los artistas de Jalisco, además de Guillermo del Toro que con su generosidad abre puertas en los momentos oportunos.

Y también reconocemos y celebramos los grandes logros de Anima Estudios y sus distintos integrantes que, aún antes de consolidarse como estudio, ya estaban haciendo largometrajes animados (en tiempos en que todos decían que era imposible hacerlos en México) y que ahora han logrado acuerdos de series animadas para diversas distribuidoras; también a Animex y todos los animadores de Puebla que hicieron Nikté e iniciaron los largometrajes de “las leyendas” y que, contra todo pronóstico, continúan produciendo (en Puebla y en la frontera); o los hermanos Riva Palacios, que lograron viralizar contenidos animados antes de Youtube y las redes sociales (y mucho antes de que el término “viralizar” se hiciera popular) y que luego han continuado con la trilogía de huevos que ha alcanzado grandes taquillas… y muchos otros más. Es imposible nombrar todos los logros, grandes o pequeños, que miles de creativos mexicanos han alcanzado en la última década a lo largo del país, y de los que no siempre se da cuenta en la prensa o en nuestra incipiente comunidad.

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Pero no obstante todos estos hitos y avances que celebramos, también es necesario reconocer el largo camino que aún nos falta por recorrer para llegar a considerar a la mexicana como una industria que destaque en el mercado global.

La premisa que hizo nacer a Pixelatl hace ya cinco años, tiene que ver con eso: ¿Por qué la industria multimedia mexicana no tiene un lugar más destacado a nivel internacional? ¿Por qué crecimos viendo sólo caricaturas norteamericanas y japonesas y, acaso alguna italiana o francesa? ¿Por qué si la convergencia digital y la evolución tecnológica han abaratado los medios de producción y multiplicado las pantallas, no surgen más contenidos nacionales?

Para nuestra sorpresa, tan sólo esta pregunta ya genera polémica, porque muchos dicen que la industria ya es robusta y exitosa, y suele usarse un recuento como el que hemos hecho en este artículo para “demostrarlo”.

Aunque cada quien es libre de creer lo que quiera, pensamos necesario abundar un poco más en esta polémica, porque es lo que permitirá explicar mejor qué es Pixelatl. Así que en el siguiente artículo de esta serie nos centramos en esta pregunta: ¿Es la industria multimedia mexicana una potencia en la generación de contenidos?


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Este es el primer artículo de una serie de cuatro. Lee la segunda parte de esta serie



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