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Costos y beneficios de Pixelatl

06-12-2018 - Staff Pixelatl

Costos y beneficios de Pixelatl

| Bitácora | Comunidad |


En la rueda de prensa para presentar el programa del festival, realizada a inicios de agosto, un reportero lanzó una pregunta que debería ser muy relevante para todos los proyectos que reciben apoyos del gobierno para realizarse. La pregunta era más o menos así: Dado que reciben fondos públicos, ¿cómo puede medirse el éxito que tiene un esfuerzo como Pixelatl?

La pregunta no es ociosa: desde el origen de Pixelatl veíamos con frustración cómo los gobiernos (nacional y locales) apoyaban económicamente eventos que se presumían “el primero” en la materia -cuando había decenas antes de ellos-, o “el más importante de América Latina” -cuando era apenas su primera o segunda edición- y que cuando sucedían, simplemente no eran lo que prometían ser.

Un caso que nos resultó escandaloso por la cantidad de recursos públicos que recibió, resultó un foro en la CDMX que siempre estuvo vacío (las charlas se cancelaban con el ponente ahí presente porque, literalmente, no había nadie entre el público, no obstante ser gratuito) y recibió tres años seguidos una cantidad escandalosa -y creciente- de fondos públicos antes de desaparecer de todos lados -incluidas las redes sociales.

Ahora bien, cuando en agosto pasado aquel reportero hizo la pregunta en nuestra rueda de prensa, añadió como contexto que el número de asistentes (que los gobiernos muchas veces presumían como factor de éxito de un evento) era engañoso, porque algunos eventos que alardeaban de tener decenas de miles de asistentes, en realidad sólo tenían entre el público a adolescentes en uniforme de secundaria que llevaban las escuelas cercanas, (no obstante presentarse como evento “de negocios”), quizá como una estrategia de los organizadores para que se viera lleno y acercarse de algún modo a las métricas que presumían.

Por todo eso creemos que la pregunta no sólo es pertinente, sino que por los abusos que se han dado en el uso de recursos públicos por parte de otras organizaciones, creemos muy necesario dejar constancia documentada de los factores que consideramos para medir el éxito de las estrategias que emprendemos.

Pero es pertinente, para que no se entienda que Pixelatl vive de los recursos públicos (que en ocasiones hemos logrado conseguir), explicar brevemente los costos de Pixelatl y sus fuentes de ingresos.


¿Cómo se fondea Pixelatl?

Es muy importante la aclaración, y por eso la reiteramos: Aunque en algunos momentos hemos logrado obtener algunos recursos públicos para ayudar a fondear en parte alguna de nuestras iniciativas, éstos cubren sólo un fragmento del costo total del proyecto.

Es decir: a diferencia de otros eventos que se sostienen prácticamente sólo con recursos del gobierno, un alto porcentaje del costo anual de Pixelatl (entre el 35% y el 40%) es cubierto con las entradas al festival y los talleres que impartimos, que se complementan con algunos patrocinios privados de aliados (entre el 15% y el 30% según el año). El problema al que nos enfrentamos es que la mayoría de dichos patrocinios son frecuentemente “en especie”, que, aunque ayudan a abatir costos, no se pueden aplicar en otras necesidades a veces más urgentes.

Ya lo hemos dicho en otro lugar, pero no está de más repetir que Pixelatl no tiene asegurados los recursos para subsistir. Y por eso, para tratar de completar el costo de los proyectos que llevamos adelante, cada año tenemos que concursar en convocatorias gubernamentales o privadas y salir a buscar más patrocinios, y no siempre logramos juntar los presupuestos (o contamos con menos de los que se requieren para los objetivos de cada estrategia).

Quienes resultamos afectados por esta situación somos, sobre todo, los miembros del equipo, que normalmente tenemos que trabajar en otras cosas para poder sobrevivir: hay años en que varios no hemos recibido ni un peso por nuestro trabajo en Pixelatl. Pero también son afectados nuestros proveedores a los que frecuentemente tardamos en pagarles. Y aquí cabe hacer mención especial de la empresa que nos ayuda con la producción de nuestro festival que, sabiendo nuestra situación, varios años ha trabajado aplicando el poco recurso de que disponemos sólo a renta de equipo de terceros, y donando su trabajo, creatividad y hasta recursos propios para sacar el festival lo mejor posible.

Ya también explicamos antes que, aunque quienes conformamos Pixelatl no hacemos esto por dinero, creemos que con el tiempo logrará estabilizarse y hasta ser redituable para los que colaboramos. Por eso seguimos aquí a pesar de los números rojos… pero sobre todo por los resultados que vamos obteniendo, que nos dan esperanza de que más pronto cada vez la industria será ese motor de desarrollo económico y social que mencionamos en nuestro ideario.


Los fondos públicos

Creemos que Pixelatl genera beneficios sociales, tanto para el desarrollo de las industrias creativas como para la sociedad de Morelos y de México en su conjunto -lo intentamos detallar más adelante-. Es por eso que cada año podemos aplicar a decenas de convocatorias que lanzan organismos gubernamentales y de la sociedad civil para apoyar proyectos de este tipo, en la búsqueda de los fondos que nos permitan seguir trabajando.

A lo largo de los siete años y medio que llevamos operando, hemos llegado a conseguir algunos apoyos aislados para algunas de nuestras iniciativas, del entonces Fondo PyME y luego del Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM), del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología de Morelos (SICyT), del Fideicomiso de Turismo de Morelos, de la oficina de marca país, y de PROMÉXICO. Algunos años lográbamos obtener apoyo de uno o dos organismos -para estrategias distintas-, en un par de años de ninguno. En muchos casos los apoyos han sido para iniciativas específicas (por ejemplo, el apoyo que dos años -no consecutivos- recibimos de ProMéxico sólo fue para ayudar a cubrir una parte del costo del stand de Annecy), y el único organismo gubernamental que dio cierta continuidad a su apoyo (tres años seguidos) fue la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología de Morelos -hoy desaparecida.

Pero es importante insistir que, salvo los dos primeros años de Pixelatl, los fondos públicos que logramos obtener han representado entre el 10% y el 20% del costo total de la operación, y que si este proyecto ha sobrevivido es gracias al esfuerzo (y sacrificio) del equipo, el apoyo de tantos voluntarios y aliados, pero sobre todo la generosidad de quienes adquieren un pasaporte o participan en nuestras iniciativas.


Los beneficios públicos

Volviendo a la pregunta inicial que dio motivo a este artículo, conviene quizá primero sintetizar las respuestas que se dieron a la pregunta del reportero durante la rueda de prensa mencionada al principio, y que sorpresivamente vinieron en parte de quienes estaban en el presídium y no forman parte de Pixelatl.

Tomó la palabra primero José Iñesta, director de Pixelatl. Explicó que el resultado más importante de Pixelatl, eran las propiedades intelectuales que se adquirían por parte de estudios extranjeros, o que se empezaban a producir en México. Mencionó a Vikingos de Mighty Animation, Villanos de AI Animation, Molly & The Cryptos de Monsterview (adquirida por Gaumont Animation), Toontorial de Axur Eneas y Cinema Fantasma... Para quien no sepa el costo de un desarrollo animado este dato puede parecer menor, pero la realidad es que es un verdadero hito, sin precedentes en la industria. Quizá faltó contextualizar que antes de Pixelatl, con excepción del Chavo Animado (una propiedad derivada de un show en live action creada en 1974) no se había producido una serie animada mexicana (al menos en los últimos 50 años).

José también mencionó como resultado, la compra de servicios creativos a estudios mexicanos (que estaban animado parte de alguna serie o película para otro estudio internacional), y habló de un monto aproximado que un tercero había calculado con base tan sólo en los contratos de los que tenía noticia. Finalmente explicó el crecimiento que había cada año en el número de delegados internacionales que acuden (como parte de una delegación o de manera independiente) al mercado del festival.

Entonces tomó la palabra José Manuel Azpiroz de Marca México, para explicar la importancia que tenía para el gobierno apoyar eventos que generaran la asistencia de extranjeros -y el impacto de las reuniones de negocios que se generaban. “Es complicado medir la importancia de las reuniones de jóvenes que no necesariamente logran un acuerdo de negocios durante el festival, pero que, en tres o cuatro años, debido a esa experiencia, van a ser socios de empresas de Quebec o Chile”. Y explicó que el principal valor del proyecto estaba ahí: en que sembraba semillas de futuro.

Gabriel Villavicencio, director de Vanilla Studio, quiso hablar desde su experiencia como un estudio mexicano relativamente joven, que gracias a Pixelatl había logrado rápidamente la internacionalización de su estudio, así como apoyos inimaginables para el desarrollo de las propiedades que estaban creando. Explicó cómo los vínculos internacionales que se generaban en el festival derivaban en relaciones de trabajo, pero también amistosas, como ahora sucedía entre su estudio y Joan Lofts, productora de Pepa Pig.

Posteriormente Juan Carlos Ayvar, subdirector de cortometrajes de IMCINE, explicó que para él eran patentes los resultados de las iniciativas de Pixelatl en el aspecto formativo. Explicó que, al momento de evaluar proyectos en el IMCINE -como parte de las convocatorias de desarrollo de series o de películas que el instituto lanza cada año-, siempre los proyectos mejor presentados -y que por ello terminaban por ganar los apoyos- eran aquellos que antes habían pasado por Ideatoon.

Pero la respuesta más significativa vino de la Delegada de Quebec en México Stepahnie Allard, que explicó que Pixelatl era una vitrina única, sin ningún equivalente en el país, para la creatividad y el talento mexicano, con un gran impacto internacional “que crece cada año”, y además “en un sector del futuro, dinámico, que está cambiando continuamente”, y que eso era una de las mejores maneras de plantar una semilla para obtener resultados no al largo plazo, sino incluso al corto plazo -como ya estaba sucediendo entre las industrias de México y Quebec.


Los datos duros

Todo lo anterior es cierto. El mayor impacto de Pixelatl hasta ahora, quizá tiene que ver con todas esas “semillas” que ha sembrado. Sin embargo, desde el replanteamiento de nuestras estrategias que hicimos en 2014 y que hemos documentado en esta bitácora, consideramos que el éxito de un proyecto como Pixelatl estaba en otro lado, y debía medirse y documentarse. Es lo que explicaremos en la segunda parte de este artículo.


* Nota: Por su extensión, este artículo se dividió en dos partes. Salta a la segunda parte entrando aquí.


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